viernes, 19 de septiembre de 2008

Negar una etnia es negar a la humanidad: Preciado Bedoya


Comunicado de Prensa
Xalapa, Equez., Ver., viernes 19 de septiembre de 2008.

La poesía no tiene color, dijo el poeta
Negar una etnia es negar a la
humanidad: Preciado Bedoya

· Razones históricas, sociales, económicas y políticas obligan a que la negritud esté presente en mis poemas, dijo el poeta ecuatoriano
· Ofreció un recital en la FILU 2008

Irma Villa

La voz del poeta Antonio Preciado Bedoya se escuchó en todo el recinto de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), donde lleno de emoción ofreció un recital en el que estuvo presente su pueblo: Ecuador, ése pueblo al que inexplicablemente pertenece y que, dijo, sufrió el sojuzgamiento de casi 200 años de república.
Invitado por la Fundación de la Universidad Veracruzana (UV), el llamado poeta de la negritud en el Ecuador reconoció que es a ésta a la que ha dedicado la mayor parte de su obra; sin embargo, no se reduce a ella: “Mi poesía es el trasunto de mi vivencia, de mi vórtice de esmerialinidad, pero soy un poeta que no solamente reduce su universo al ámbito de la negritud. Soy un hombre, un ser humano igual que cualquier otro y si tengo que tocar uno de los pilones temáticos de la poética lo hago; lo inherente a la negritud fue que razones históricas sociales, económicas y políticas obligan a ello”.
Víctima directa de la discriminación en su natal Ecuador, país multiétnico y multicultural, Antonio Preciado Bedoya se convirtió en el primer Ministro de Estado de color pero para ello tuvieron que pasar casi 200 años de vida republicana hasta que llegó al gobierno el Presidente Rafael Correa, quien lo designó como Ministro de Cultura.
Señaló que su preocupación fundamental es la del hombre, la del ser humano, porque cualquier exaltación de una etnia en particular constituye una negación de la humanidad, una negación de la humanidad que constantemente lleva a la negación de quien profiera una varonía de la naturaleza.
Después de estas palabras, el poeta dictó su recital en el que incluyó los poemas Hallazgo, A dos voces, Tal como el agua, Dudas para un examen de historia, Yo y mi sombra, Cándida y la metáfora, Las bocas de los ángeles, Momento, La sed y el agua, La boca de mi abuela, La palabra villano, entre otros.
La fuerza del lenguaje que componen a los poemas citados más la emoción que el poeta impuso a su lectura, logró conmover a los presentes, quienes visiblemente emocionados escucharon que la poesía no ha perdido su poder de denuncia, he aquí unos versos del poema Hallazgo:
Hoy saqué de la arena/un hueso que me ha pertenecido,/porque tiene una señal de sangre/idéntica a mí mismo,… Pues bien, /me haré una flauta,/compondré una canción a mi asesino,/y la saldré a tocar todas las lunas/a lo largo de todos los caminos.
Por último, hay que señalar que el actual embajador en Nicaragua es autor de una gran obra poética que le ha merecido el reconocimiento en su país y fuera de él, entre lo más conocido se puede citar: Poesía: Jolgorio (Quito, 1961); Más acá de los muertos (Quito, 1966); Tal como somos (Quito, 1969); De sol a sol (Bogotá, 1979); Poema húmedo (La Habana, 1981); Espantapájaros (La Habana, 1982); De ahora en adelante (Quito, 1993); De sol a sol –antología– (Quito, 1992). Consta en las antologías: Lírica ecuatoriana contemporánea (Bogotá, 1979); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990) y La palabra perdurable (Quito, 1991).

Pie de foto
Antonio Preciado Bedoya, poeta ecuatoriano y actual Ministro de Cultura de su país.

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